«Las personas fueron creadas para ser amadas.
Las cosas fueron creadas para ser usadas.
La razón por la que el mundo está en caos,
 es porque las cosas están siendo amadas 
y las personas están siendo usadas

Armandinho en el Gran Rex - Sentimiento


He aquí las 5 lecciones o consejos sobre cómo tratar a las personas:
  • 1) Conocer a la señora de la limpieza
Durante mi segundo mes en la universidad, un profesor nos tomó un exámen sorpresa. La última pregunta decía “¿Cuál es el primer nombre de la mujer que limpia la escuela?“. Pensé que era una broma y no completé ese punto.
Cuando estaba terminando la hora, uno de mis compañeros preguntó si la última pregunta influía en la nota, y el profesor respondió: “Absolutamente. En sus carreras conocerán muchas personas. Todas ellas son importantes. Todas merecen su atención, incluso si lo único que ustedes vayan a hacer con ellas sea sonreír y decir ‘hola’“.
  • 2) Recogida en la lluvia
Una noche a las 11.30 pm, una señora afroamericana estaba parada al costado de la ruta tratando de aguantar una fuerte tormenta. Su auto se había roto y necesitaba que la alcancen hasta algún punto de ayuda. Toda empapada, hizo dedo tratando de parar al próximo auto.

izquierda y derecha

Una universitaria cursaba el último año de sus estudios en la Facultad.

Como suele ser frecuente en el medio universitario, la chica pensaba que era de izquierda y, como tal, estaba a favor de la distribución de la riqueza.

Tenía vergüenza de su padre. Él era de derecha y estaba en contra de los programas socialistas.

La mayoría de sus profesores le habían asegurado que la de su papá era una filosofía equivocada. Por lo anterior, un día ella decidió enfrentar a su padre. Le habló del materialismo histórico y la dialéctica de Marx tratando de hacerle ver cuán equivocado estaba al defender un sistema tan injusto.

En eso, como queriendo hablar de otra cosa, su padre le preguntó:

-¿Cómo van tus estudios universitarios? -Van bien -respondió la hija, muy orgullosa y contenta-. Tengo promedio 9, hasta ahora. Me cuesta bastante trabajo, no voy a los boliches, no salgo, no tengo novio y duermo cinco horas al día, pero, por eso ando bastante bien, y voy a recibirme en término. Entonces el padre le pregunta: -Y a tu amiga Soledad , ¿cómo le va? La hija respondió muy segura: -Bastante mal, Sole no se exime porque no alcanza el 6,(tiene 4 de promedio), pero ella se va a bailar, pasea, fiesta que hay está presente, estudia lo mínimo, y falta bastante... no creo que se reciba, por lo menos este año. El padre, mirándola a los ojos, le respondió: -Entonces hablá con tus profesores y pedile que le transfieran 2,5 de los 9 puntos tuyos a ella. Esta sería una buena y equitativa distribución de notas porque así las dos tendrían 6,50 y aprobarían las materias. Indignada, ella le respondió: -¡Estás en pedo vos? ¡Me rompo el traste para tener 9 de promedio! ¡Te parece justo que todo mi esfuerzo le pasen a una chanta, vaga, que no se calienta por su carrera! Aunque la persona con quien tengo que compartir mi sacrificio sea mi mejor amiga... ¡¡No pienso regalarle mi trabajo!! Su padre la abrazó cariñosamente y le dijo:

Bienvenida a la derecha!

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un
pequeño silencio me preguntó:
- ¿Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más?
- Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
- Estoy escuchando el ruido de una carreta.
- Eso es -dijo mi padre-.
Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre:
- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?
Entonces mi padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía,... por causa del ruido.
Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando
demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o
violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de
menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
''Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace''
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás
descubrirlas.
Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es
dinero.
Y nadie está más vacío que aquel que está lleno de egoísmo, de un supuesto
''Mi Mismo''.
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor...

Pronto la reunión se enfoco acerca del interminable estrés que les producía el trabajo y la vida en general.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras y otras realmente exquisitas-...

Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo hicieron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:

Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas, se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo, ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “Stress”.

Continuó: Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café, en verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos.

Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores, después se pusieron a mirar las tazas de los demás.

Ahora piensen en esto: La vida es el café, los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son sólo tazas, que le dan forma y soporte a la vida, y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.